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Capítulo XI: el llamado del espejo lo alerta

 

En lo que parecía ser Honshu.. Kikyou caminaba sola por los pasillos del castillo.

 

- Ese monje no ha regresado en un buen de tiempo... será mejor que mande a alguien...- dice ligeramente molesta.

 

Mientras decía eso, siente un terrible dolor en su pecho que la hace caer de rodillas, sentía que le faltaba algo...

 

- Rayos... de nuevo este dolor... debo llegar a la sala...

 

La mujer cada vez se sentía débil, algunos guardias la ven y no se atreven a acercarse, de su pecho algo comienza a brillar, ella siente como si algo se le fuera...

 

- Mis... almas...

 

Kikyou logra levantarse por unos momentos y así logra llegar a esa sala, una sala realmente oscura y casi vacía, pues lo único que ahí había era una especie de silla y una mesa, donde yacía una espejo redondo de color blanco.

 

La mujer de mirada fría logra sentarse ahí, de pronto, la habitación es iluminada y de una ventana comienzan a llegar uno seres extraños; estos seres eran de color plateado y tenían la forma de serpientes. De las patas de éstas tenían unas esferas blancas que brillaban con gran intensidad.

 

- Mis... bellas serpientes...- Kikyou les hace una seña para que se acercaran.

 

Los animales comienzan a dejar esas esferas que parecían ser almas de humanos, la mujer poco a poco se sentía cada vez mejor y cierra un poco sus ojos.

 

- Pensé que resistiría por mas tiempo... de todas formas..

 

Entonces una de esas serpientes caza almas se acerca a su ama y siente como las manos un poco frías de ellas le hacían una que otra caricia.

 

- Realmente ya los extrañaba, ambos somos solo uno.

 

Cual va siendo la sorpresa de ella que se mira por el espejo y se da cuenta que estaba aun un poco pálida, sabía que esas almas no eran lo sufuciente para satisfacer su cuerpo, aunque su imagen de pronto se borra formando a la de alguien que parecía conocer a la perfección.

 

- Naraku...

 

La imagen de ese hombre de largos cabellos y ojos como el fuego, estaba presente en ese espejo, éste sonríe cuando la mujer menciona su nombre.

 

- Mi querida Kikyou, es un grato momento verte de nuevo...- dice casi ceremonialmente.

- Ahora que quieres Naraku?- a ella no le importa y desea irse al grano.

- Puedo ver a tus serpientes a tu lado... acaso las almas que te di no son lo suficiente?

- He podido sobrevivir sin problemas, pero  veo que ya no...

- Entiendo, tus serpientes nunca te dejan sola- comenta el demonio sin dejarla de ver.

- Así es, el ambiente de aquí me ha afectado mucho...- explica Kikyou mientras pone una mano en su pecho.

- Lo entiendo querida, pues el ambiente de Kyushu es muy diferente al de Honshu...

 

Kikyou sonríe un poco y Naraku de igual forma, éste al instante se pone muy serio.

 

- Dejemos esos asuntos para otro momento, como vas con los arreglos..- la voz de el líder de Kyushu había cambiado por completo- has podido con los asuntos de tu difunta hermana?

- Nunca imaginé que fuese tan fácil, de todas formas siento que las cosas no van muy bien...- comenta Kikyou divertida pero igual su tono de voz cambia- Lord Sesshoumaru y Kouga-san han sido enterados de lo que pasa, pero sobretodo...- se queda pensativa unos segundos- ese monje al parecer ha descubierto algo sobre nuestros planes.

- Como lo supuse, sobretodo Lord Sesshoumaru no es fácil de engañar...- dice el demonio entre molesto y divertido- quiero que te apresures con todo esto para que pueda estar ahí contigo cuanto antes.

- De acuerdo... demo, hay ocasiones que pienso que no mataste a Kagome como lo debiste de hacer, sabes bien que si regresa puede causar muchos problemas- esas palabras dejan en silencio un poco al demonio, parecía que dio en el blanco.

- De eso mismo me estoy encargando, pues Kagura y Kanna me han dicho que posiblemente no murió en esa noche...

- E Inuyasha, ya está enterado?

- Claro, de hecho le encomendé la misión de que la buscara y la matara al instante.

- De acuerdo, pude recibir una nota de él hace poco; decía que estaba en camino hacia Honshu.

- Bien, de todas formas le avisaré que esté alerta.. se complican un poco las cosas, si es necesario acaba por tu cuenta con ese perro y el lobo- le da lás últimas explicaciones a la mujer.

- Como ordenes Naraku.

- Nos veremos luego... mi querida Kikyou.

 

De ese modo, la imagen de Naraku desaparece del espejo y el reflejo de Kikyou de nuevo aparece... aun, un poco pálida. Kikyou se levanta de ese asiento y guía a sus serpientes hacia la ventana.

 

- Serpientes caza almas, salgan de aquí... cuando escuchen mi llamado vengan hacia mi, no quiero levantar sospechas.

 

Y de ese modo las serpientes de Kikyou salen del castillo, ella se acomoda un poco sus ropas y sale de esa sala; de nuevo camina por los pasillos de ese lugar hasta que se topa con uno de los guardias.

 

- Kikyou-sama, que bueno que está bien!- pregunta el guardia preocupado por su bienestar.

- Sucede algo?- pregunta ella.

- Verá, Houshi Miroku-san ha llegado de su largo viaje...- explica ligeramente nervioso- pero no viene solo, pues viene con Lord Sesshoumaru.

- Qué dice?- Kikyou se queda extrañada a eso.

- Según me dijeron que viene por unos asuntos imporantes.

- En ese caso los estaré esperando- contesta de forma seria.

 

El guardia se va de ahí y Kikyou los espera, mientras eso, en la entrada del castillo ambos ya estaban presentes en el lugar.

 

- Sesshouamru-sama, mientras usted habla con ella yo iré a ver a Sango-san- comenta Miroku mientras le hace una ligera reverencia al inu youkai.

- Está bien, así me ocuparé de unos asuntos...- contesta Sesshoumaru y alza un poco su voz- Jaken! Royoukan!

 

Al fondo aparecen el sapo y el lobo gigante, ambos hacen una reverencia al estar enfrente de su amo y...

 

- Ustedes vendrán con nosotros les quedó claro?, cuando yo les diga se podrán retirar, deseo lo antes posible que esa humana extraña salga de ahí...- ordena su amo.

- Como ordene amo- contesta Jaken.

- Estamos a sus órdenes como siempre!- al igual que Royoukan.

 

No pasó mucho tiempo cuando los guardias de Kikyou guían a los visitantes, Sesshoumaru estaba igual de serio que siempre, eran conducidos por algunos largos pasillos hasta llegar a una puerta que daba hasta el fondo del lugar, los guardias la abren y Sesshoumaru ve a alguien en el fondo.

 

-Que solo entre Lord Sesshoumaru- dice una voz desde el fondo.

- Me retiro- habla el monje.

- Amo...- para Jaken era algo extraño pero es silenciado por su amo.

- Silencio!

 

Sesshoumaru entra al lugar y se le cierra, al principio se le hacía un poco extraño pero se acerca hasta llegar al fondo, ahí estaba Kikyou sentada y lo veía con esos fríos ojos.

 

- Es un honor recibirlo aquí.. en Honshu.

- Gracias, estoy aquí por un asunto importante- contesta fría y déspotamente, pero se queda extrañado al escuchar un pequeña carcajada por parte de ella.

- Je, quien lo diría que cuando mi hermana estaba en vida... usted no venía solo por... asuntos, o me equivoco?- dice Kikyou mientras lo observa con sus fríos ojos.

 

Sesshoumaru se siente un poco molesto ante eso, pues detestaba que otros supieran su vida... sentimental.

 

- No es correcto entrometerse en la vida privada de otros, le quedó claro? Creo que no le importa en abosoluto mis verdaderas razones que provocaban que estuviese aquí..- contesta más frio y serio.

 

Para Kikyou fue un golpe bajo, nadie le había respondido de ese modo aunque fue una respuesta a su pregunta que le agradó un poco.

 

- Y bien.. cuál es su razón de esta visita?- pregunta ella.

- Como no ha habido rastro alguno del Shikkon, me ha llevado a la necesidad de declarar la guerra a Honshu, como el acuerdo que se tenía al formarse la Alianza de las cuatro islas; eso se qedó muy claro.

- Ah si... la alianza, de verdad, no me gustaría que eso sucediera... muchos morirían- Kikyou contentsta pero con cierta oronía en sus palabras.

- No me importa, mis tropas estarán pronto aquí, así que le sugiero que se prepare cuanto antes.

 

Sesshoumaru se levanta de su asiento y se iba a dar la media vuelta cuando siente que la mujer se aferra a él.

 

- Tan... pronto se va?... no sé queda un poco mas?- comenta esas palabras sin dejarlo ir.

 

El youkai siente una calada un su espalda, se quita de forma brusca de Kikyou, alejándose un poco de ella.

 

- Será mejor que me vaya de aquí...

 

Estaba enfrente de la puerta pero ve que estaba estaba cerrada, algo en su mente le dice que había caído en la trampa de una forma muy tonta.

 

- Vamos, no seas tan frío, sé que hay veces que está muy tenso..- dice ella mientras se acerca más a él, éste solo la mira con sus fríos ojos.

- ....

 

Siente como las manos heladas de Kikyou pasaban por su pecho y así hasta su rostro, siente que ella no era una humana común y corriente.

 

- Que le parece.. si unimos fuerzas... seremos poderosos.

 

Sesshoumaru no decía palabra alguna, sabía que eso no estaba bien y ve por todoas las formas irse, siente como cada vez Kikyou intentaba seducirlo. De pronto se queda helado al sentir esos fríos labios tocar los de él y al mismo tiempo tocarlo por dentro...siente un gran escalofrío que lo invade y al mismo tiempo pone sus manos en los hombros de ella pero... Kikyou siente como el youkai no corresondía a ese beso(X.X pobre Sesshy, que horror!) y como las garras del inu la lastimaban poco a poco.

 

Kikyou sabía que no lo estaba logrando y se le lanza del modo que queda encima de él, Sesshoumaru intenta de todas las formas deshacerse de ella.

 

- Vamos... no creo que resistas a la belleza de una Jingo... como yo- dice la mujer en un tono casi seductor, el youkai no decía ni una palabra.

- ...

 

El youkai solo deseaba que alguien lo salvara o algo, siente como las manos de esa mujer pasaban por cada parte de su cuerpo y este sentía repugnancia ante eso. Por alguna extraña razón siente su cuerpo inmóvil, no podía mover ni un solo músculo de éste y Kikyou, lo besaba cada vez mas y su lengua pasaba por su rostro.

 

- No... me puedo... mover...- murmura el youkai.

 

Kikyou logra introducir sus manos en sus ropas mientras pasaba sus manos heladas por su cuerpo, éste no podía hacer nada.

 

- Déjate.. llevar...

 

El inu youkai sinete como la humana tocaba su miembro con sus manos, éste seguía sintiendo una gran repugnancia y su cuerpo aún inmóvil, pero de pronto sale dese trance y prepara sus garras para que en ese mismo instante pudiese atacar.

 

La mujer ya le había quitado gran parte de sus ropas y ella estaba desnuda casi po completo.

 

- Bas..... ta.......!!!!!!!!!!!!!- grita el youkai fúrico.

 

Los ojos de Sesshoumaru se tornan rojos y le da un zarpazo a la mujer que la lanza lejos de él, éste se levanta y su respiración estaba agitada, sus ojos vuelven a la normalidad y...

 

- He sido... un baka, caí en esa trampa...

 

Pero algo lo deja extrañado, su mano derecha estaba manchada de sangre ve que provenía de la mujer que estaba en un rincón y adolorida; él logra herirla en su hombro izquierdo.

 

- Mal...dit...o...arg...- ella por su lado estaba molesta a que no logró su cometido.

 

El youkai nota algo extraño en la sangre, esta no era un color normal… generalmente la sangre de un humano era de color carmín, pero esa sangre era un poco diferente, era de un color mucho mas oscuro y llegando casi a negro.

 

- Tú... no eres humana...

- Me... las... paga..rás...

 

El youkai sale de ahí rapidamente, al mismo tiempo se sentía mal, nunca en su vida había pasado por eso... logra ponerse sus vestimentas y ve a Miroku junto con sus vasallos.

 

- Sesshoumaru-sama!

- Amo bonito! Que le ha pasado??- pregunta Jaken extrañado.

- Responda!- Royoukan igual se extraña de ver así a su amo.

 

Realmente Sesshoumaru no se sentía bien, cae de rodillas y siente nauseas dentro de él, su cabeza estaba por estallarle y al mismo tiempo su vista se nublaba un poco..

 

- ..esa mujer... esa... Kikyou...

 

Los presentes lo miran e intentan ayudarlo, éste no dice nada con respecto a eso.

 

- No es.. un humano... no es...

 

Pero no termina de hablar porque pierde el conocimiento, Miroku llama a algunos guardias para que lo llevaran a una habitación. Jaken y Royoukan se van con ellos y Miroku se queda extrañado.

 

- Que querrá decir...

 

Y ve que en el piso había un poco de sangre, éste pasa su mano en ella y un dedo queda manchado, entonces huele un poco esa sangre.

 

- Nani?... huele a barro y... huesos...- dice extrañado.

 

En otro lugar, alejados de Honshu... o mejor dicho, aún en Shikoku, Inuyasha y Jun caminaban un poco...

 

- Arg! Este calor está infernal!- se queja el hanyou mientras se abanica con su mano.

- Ni lo digas..- contesta Jun.

 

Jun en ese momento cae de rodillas e Inuyasha lo ve si tenía algo, éste se levanta con un poco de dificultad.

 

- No te preocupes, puedo aun...- Jun intentaba no preocupar a su amigo pero el cansancio lo estaba matando.

 

Ambos deciden descansar un poco y se sienten debajo de un árbol muy frondoso, Inuyasha aun estaba un poco extrañado, pues todo tenía realción con lo suedido anteriormente.

 

- Jun, puedo saber si conocías a ese perro?- pregunta curioso.

- Era Lord Sesshoumaru, líder de Hokkaido- contesta Jun un poco descansado.

- Como era de esperarse...- dice Inuyasha- je, tiene esa maldita actitud de los líderes.

- Que quieres decir con eso?- pregunta el chico serio.

- Jun, acaso no te das cuenta que los líderes de estas islas tienen un genio que nadie los soporta? Y sobretodo que se creen saberlo todo?

 

Kagome por dentro sentía que quería golepear a Inuyasha en ese instante, pues no solo hablaba de Sesshoumaru o Kouga, sino de ella también.

 

- Jun, pasa algo?- dice el hanyou extraño al ver a su amigo así.

- No nada! Solo que pueda que tangas razón amigo,  aunque...-comenta mientras le señala la espada)- esa espada que tienes se parece mucho a las que hacen en Hokkaido.

 

Inuyasha mira su espada por unos instantes, de nuevo por su mente pasan esas imágenes extrañas de su sueño, del sueño de esos dos seres y sus espadas.

 

- Pueda que tengas ra...

 

Cuando iba a terminar de hablar, ve que Jun se había quedado dormido, este se siente un poco raro porque su cabeza estaba recostada en su hombro y mira el rostro casi angelical de este.

 

- No puedo dudarlo, no es feo..

 

Se le queda viendo por unos instantes mas, parecía que el tiempo se detenía... Inuyasha de nuevo ve a alguien conocido en Jun y por alguna extraña razón estaba por acercarse, algo le decía que se acercara y uniera sus labios con los de él.

 

Cuando sus labios estaban por rozarse, Inuyasha reacciona y su cara estaba casi roja, por su mente vagaban muchas cosas y se levanta.

 

- Arg! Pero que estoy haciendo??? Que intento hacer???-entre dientes- ni que fuese gay..

 

Llega la noche, y Jun se despierta y ve que tenía puesto el haori de Inuyasha, algo que lo deja un poco raro.

 

- Nani? Pero... por qué llevo esto?.. Inuyasha?

 

Enfrente de ella había una fogata y ve que estaba sola, a su lado estaba ese pequeño bolso que llevaba Inuyasha y lo extraño era que...

 

- Ese espejo...

 

Se levanta y camina un poco del modo que se adentra al bosque, escucha unos murmullos cerca de ahí y al mismo tiempo divisa una pequeña luz. Kagome se esconde entre unos arbustos y ve que estaba Inuyasha sentado y con el espejo enfrente... era el espejo de esa ocasión.

 

- Y ahora que quieres Naraku?- contesta fastidiado el chico.

- Inuyasha... debo decir que es algo urgente.

- Nani?

- Que ha pasado con esa Jingo, algún rastro de ella?- pregunta serio.

- Nada, pienso que realmente la mataste ese día.

- No- dice el demonio molesto- lo supuse y no, ella está viva, pues el gato de las montañas que posee ha salido del castillo, bien creo que sabes que esos animales pueden saber cuando su amo está vivo o muerto...

 

Inuyasha cuando escucha eso, por su mente pasa la imagen de la mascota de Jun y se queda un poco extrañado, Naraku nota el rostro de Inuyasha.

 

- Por qué esa cara?

- Yo...- no sabía que contestar- este nada, que mas?

- No sé pero, hay algo aquí que no me huele bien...- sus palabras eran frías- esa Jingo debe de estar cerca, quiero que la mates al instantes que la encuentres...

- Keh! Ya era hora, detesto esperar a que el banquete esté listo... y... que hay de Kikyou como va eso con Honshu?- pregunta un poco preocupado.

- De nuevo sus almas se desprenden de ella, he mandado a sus serpientes.

 

El rostro del hanyou se pone un poco tenso al escuchar eso, parecía que no le agradaba mucho esa idea.

 

- Entiendo, le envié un mensaje hace poco...

 

Kagome estaba helada a lo que escuchaba, desde siempre decía que Inuyasha no era una persona de fiar y así era...

 

- Así que... Naraku me busca, ahora entiendo el por que Kirara se fue sentía mi peligro, creo... que sería lo mejor enviar un mensaje a Kouga... si, eso haré...- piensa la chica.

 

Se iba del lugar cuando algo la detiene y sigue escuchando la conversación con Inuyasha.

 

- Bien, desde este momento estaré al tanto, pues he sentido en algunas ocasiones el poder de esa Jingo...- contesta decidido el hanou, le agradaban esa clase de trabajos- no se preocupe Naraku, yo mismo acabaré con ella, otra cosa... que hay de la Alianza?

 

Por tor lado, narakku tenía en sus manos una de las cuatro copas, se la enseña a Inuyasha.

 

- Aquí siguen, nadie podrá sacarlas de aquí... pues están bajo una barrera de mi poder, ningún poder  como el de otras islas.

- Y otra cosa, iré a Honshu cuanto antes a reunirme con ella, bien sabes que cuando termine esto quiero mi libertad- dice Inuyasha serio.

- Ah... si, eso...

 

La chica, se queda mas extrañada al eschucar eso.

 

- Libertad...? acaso...- sigue pensago Kagome mientras escucha la conversación.

- Hago esto porque Kikyou me lo pidió- decía el hanyou- pero bien sabes lo que quiero.

- Lo sé, estate atento y mata cuanto antes a esa Jingo! Pues el resto de los líderes ya saben que está viva, de acuerdo?

- De acuerdo...

 

El reflejo de Naraku desaparece y el de Inuyasha hace su aparición, este golpea un poco el suelo.

 

- Pronto ambos arreglaremos cuentas...- sus palabras eran amenazadoras y sus orejitas se mueven de pronto.

 

El hanyou se pone en alerta porque escucha el ruido de una pequeña rama, Kagome había pisado una rama sin querer y se va de ahí corriendo, Inuyasha logra ver un poco a la chica.

 

- No sé pero esto no me huele muy bien....

Continuará

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