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Capítulo V: Por un beso

 

En el Sengoku, transcurría una mañana triste, los nubarrones grises y marrones amenazaban los cielos y la tierra con una tormenta próxima a llegar.

 

Un grupo de jóvenes se encontraban en su búsqueda por un monstruo miserable que había sido el causante de sus muchas penalidades, en especial de una, la pérdida de una amiga tan especial. Un joven hanyu que se encontraba entre ellos, era el ser al que más le dolía el cambio tan repentino de la miko. Bien sabía que el había tenido la culpa, jamás debió haberla dejado sola con Naraku pero su orgullo le cegó completamente y ahora no sólo él estaba sufriendo, sino todos sus amigos o al menos como así aún tenía el descaro de llamarlos estaban pasando por tal pena, por un error suyo, qué mal se sentía pero pronto eso fue opacado con la repentina detención en seco que realizó

 

- Ese lobo rabioso, viene hacia acá… - anunció con desgano el joven hanyu

 

- PERRO!! DÓNDE DEMONIOS HAS DEJADO A KAGOME??? – dijo la voz de un joven youkai lobo que había llegado en un abrir y cerrar de ojos poniéndose a la par con Inu Yasha

 

- No es de tu incumbencia lobo rabioso – dijo con fastidio

 

- Claro que lo es perro, Kagome es mi mujer y debo saber cómo se encuentra, hace tiempo que no percibo su aroma con ustedes – comentó Kouga

 

- Kouga, realmente no es buena idea que te pelees con Inu Yasha en estos momentos – dijo Sango con tono cansado – Quisiera que lo que estoy a punto de decirte no lo tomes a mal y comienzes a pelear con Inu Yasha

 

- Lo sabré en el momento en que me lo digas – dijo sarcástico

 

- Hace cuatro días la memoria de Kagome fue cambiada por los poderes de Naraku y ahora se encuentra con él – dijo causando que los ojos de Kouga se abrieran con tremenda sorpresa

 

- En pocas palabras Naraku le lavo el cerebro diciéndole quién sabe qué mentiras y ahora Kagome está de su parte – dijo apesadumbrado el hanyu

 

Kouga tardó unos momentos en reaccionar, jamás se espero tales nuevas, pero no supo cómo pero el caso fue que su sangre comenzó a hervir de rabia y coraje, sinceramente tenía ganas de destrozar al hanyu frente a él pero se limitó a cerrar sus puños con fuerza

 

- IMBÉCIL!!! QUÉ DEMONIOS ESTABAS HACIENDO!!?? POR QUÉ NO LA PROTEGISTE BIEN!!?? ERES UN IDIOTA BESTIA!!! – exclamó a lo lejos con ira

 

- LOBO RABIOSO, QUIÉN TE CREES TÚ PARA GRITARME!!?? – reclamó el hanyu

 

- SOY EL HOMBRE CUYA MUJER FUE RAPTADA POR UN MALDITO MONSTRUO Y ESTANDO TÚ ALLÍ Y HABIENDO PROMETIDO QUE JAMÁS DEJARÍAS QUE LE PASASE ALGO MALO LA DEJASTE SOLA!! ENTIENDES?? SOLA!!!! – grito con enfado

 

Esas últimas palabras fueron un golpe bajo para el hanyu, sin saberlo, Kouga había dicho la verdad, la había dejado sola, a plena merced de Naraku.

 

Esta vez se había quedado sin palabras, Kouga tardó un poco en darse cuenta que después de todo, lo que decía era verdad, eso le hizo hacer uso de todo su autocontrol para no lanzarse a golpear a ese híbrido inútil

 

- Inu Yasha no sé cuáles fueron tus motivos para haber dejado a Kagome a la merced de Naraku pero algo que si te puedo asegurar es que si llego a encontrarla y la llego a volver a la normalidad – respiró hondo – NO LA VUELVAS A VER!!! – dijo furioso marchándose a toda prisa del lugar

 

En parte el lobo tenía razón, no debía volver a verla, más bien no podría verla a los ojos cuando la recuperara, cómo decirle que después de haberla sacrificado en bandeja de plata contra su enemigo ahora le pedía perdón y eso estaba por verse, su orgullo tendría más que ver… una vez más

 

Kouga se había marchado hecho una furia, cómo era posible que así como así le dijeran que Kagome se encontraba a lado de Naraku y todo porque a Inu Yasha se le había ocurrido dejarla sola, eso si que era todo un descaro pero fuera como fuera la encontraría y costase lo que le costase lograría volverla a la normalidad, de eso no había mayor duda

 

En una habitación de un palacio, se encontraba una joven de mirada tierna y divertida y junto a ella se encontraba un ser de cabellos azabaches y de un mirar color rojo

 

- Kagura te acompañará – dijo firmemente el joven

 

- No le veo el caso, preferiría que tu también fueses – dijo por lo bajo

 

- No, Kagura será quien vaya contigo, si ocurre algún problema regresen – dijo cortante – Ya puedes irte Kagome

 

- Bien, como tú quieras – dijo un poco triste, esto pudo ser percibido por Naraku

 

- De cuándo acá pienso en si se encontrará bien o no? – se preguntaba en pensamientos con un poco de molestia – Como sea, sólo necesito que me traiga los fragmentos de Kouga

 

La joven de mirar castaño se dirigió hacia donde se encontraba Kanna, debía decirle algo de suma importancia, pronto se detuvo ante una habitación donde sobresalía una luz fluorescente

 

- Kanna? Estás ahí? – preguntó entrando a la habitación

 

- Pasa Kagome – dijo una voz un tanto indiferente

 

- Cómo vas con lo que te he pedido? – preguntó acercándose a una niña de cabellos blancos

 

- Bien, como me dijiste, esto quedará en menos de dos semanas si puedo seguir pasando desapercibida por él – dijo sin cambiar el tono inexpresivo de su voz

 

- Ya veo, por ahora me ha mandado por los fragmentos de Kouga junto con Kagura, esto nos servirá de maravilla, sólo cuídate Kanna, no podemos darnos el lujo de terminar con esto que nos está costando tanto trabajo y que además será un bien para él y para todos nosotros – dijo la miko saliendo de la habitación

 

- Si Kagome, esto lo ayudará – musitó continuando con su conjuro

 

Kagome salió del palacio, Kagura ya la esperaba, ahora por fin iría a enfrentar a Kouga y a Inu Yasha, cuántas ganas tenía de combatir contra ellos dos, a decir verdad eso siempre le había llamado la atención pero jamás se le había logrado

 

- Kagura, sabes dónde se encuentran? – preguntó subiendo junto con Kagura a una de sus plumas

 

- Naraku me ha dicho que se dirigen hacia el norte – dijo molesta

 

- Bien, según me dijo, nuestro deber es quitarle los fragmentos a Kouga y hacer que Inu Yasha y los demás obtengan la pista de cómo llegar hasta aquí, marchémonos ya – ordenó mientras que salían a través del aire, de verdad era un mal tiempo, la lluvia no tardaría en caer

 

En otra parte, Inu Yasha y compañía habían decidido tomar un descanso, si bien era cierto que no se habían dirigido palabra alguna tiempo atrás, pero este silencio ya se estaba prolongando y eso era sin duda incómodo, y más aún después de la visita y palabras de Kouga, Shippo miraba de un lado a otro, observando la actitud de sus compañeros, dio un largo suspiro y comenzó con sus palabras

 

- No sé ustedes pero esto ya me está fastidiando, Inu Yasha es verdad que eres un perro tonto e inepto que cometió un error bastante grave pero no creo que la mejor manera de reprocharlo o corregirlo sea manteniendo un silencio tan desagradable – dijo el pequeño para sorpresa de todos

 

- No Shippo, no es eso – contestó la exterminadora acariciando a Kirara

 

- Pues entonces explíquenlo porque sinceramente no entiendo nada – dijo el pequeño un poco enfadado

 

- Shippo por primera vez en tu vida, cállate – ordenó Inu Yasha

 

- No Inu Yasha, sé que te sientes mal por lo que sucedió con Kagome y que parte de todo esto tú tienes la culpa pero con callar las cosas no se va a solucionar nada – continuo el zorrito

 

- Shippo tiene razón Inu Yasha – le apoyo el houshi

 

- Hablaremos, pero no ahora, detectó el aroma de Naraku y… el de Kagome también, se dirigen hacia allá – señaló el hanyu

 

- Es por donde Kouga se fue – dijo la exterminadora

 

- Le quitaran los fragmentos!! – exclamó el zorrito asustado

 

- No, eso no lo permitiré – dijo el hanyu melancólico

 

- Vayamos entonces – dijo la exterminadora subiendo en Kirara junto con el houshi y el kitsune

 

Inu Yasha asintió con la cabeza y así se encaminaron lo más rápido que les fuese posible, sólo esperaban llegar a tiempo antes de que Kagome cometiera una locura

 

Mientras, Kouga ya había detectado el aroma de Kagome mezclado con el de Naraku y ahora aguardaba su llegada en un río

 

Kagome y Kagura arribaron en unos cuantos minutos en el lugar donde Kouga les esperaba

 

- Así que lo que la exterminadora me dijo era verdad, estás siendo controlada por el poder de Naraku – dijo triste el youkai lobo

 

- Corrección joven Kouga, estoy por mi voluntad, ahora le pediré me entregue los fragmentos que trae en ambas piernas, me dolería bastante tener que lastimarlo – dijo Kagome sin inmutarse de la presencia de su amigo

 

- Kagome, lamento no poder hacerlo, si te los doy irás y se los entregarás a Naraku – dijo apartando la vista

 

- Y si así fuera qué? – preguntó con descaro

 

- Que eso no estás bien – interrumpió la voz varonil de un joven hanyu

 

- Bestia qué demonios haces tú aquí? – preguntó Kouga enfadado

 

- Silencio lobo, Kagome lo que haces no está bien – volvió a repetir

 

Kagome sólo cerró los ojos y sonrió

 

- De cuándo acá tú sabes lo que está bien y lo que no? – preguntó

 

- Desde que sé que si no eres tú mismo entonces no eres nadie – contestó

 

- Vaya, soy yo misma, sólo que en otra faceta, ahora tendré que quitarte los fragmentos Kouga – dijo mirandolo

 

- Kagome! – resonó una voz desde lo alto

 

- Naraku! – exclamó con alegría y sorpresa

 

- No deberás matarlo, sólo encargate de sus fragmentos – dijo sin prestar atención a la presencia de Inu Yasha

 

- Bien – afirmó la joven

 

- Kagura! Hazte cargo de los demás! – ordenó

 

Kagura sin más remedio que aceptar comenzó con su ataque mientras que Kouga se preparaba para esquivar las flechas de Kagome y también para observar los movimientos de Naraku

 

- Aquí va!! – dijo lanzando una flecha que fue esquivada a la perfección por Kouga pero de pronto se vio envuelto en un torbellino de veneno sumamente potente para los youkais y hanyus lanzado por Naraku

 

- Quítale los fragmentos – escucho a Naraku ordenarle a Kagome

 

Kagome se acercó lentamente al torbellino de veneno mientras que se abría paso, vio a Kouga semidormido y estiro una de sus manos para retirar uno de los fragmentos, justo después de que esto sucediera, Kouga se vio rápidamente reincorporado, saliendo de áquel campo de veneno

 

Inu Yasha y los demás mantenían una ardua batalla contra Kagura y los demás monstruos, sólo eran un estorbo

 

- Danza de la cuchillas!! – dijo mientras que Inu Yasha esquivaba el ataque

 

- Maldición! Así jamás lograremos llegar hasta Kagome – dijo el hanyu

 

- Inu Yasha! Kagome le ha quitado los fragmentos a Kouga!! – exclamó la exterminadora desde lo alto

 

- Inu Yasha yo me encargaré de ellos, ve en busca de la señorita Kagome y Kouga!!! – dijo el houshi utilizando sus pergaminos

 

- Bien – dijo saliendo de aquel campo de batalla

 

En pocos segundos estuvo delante de Kouga, este estaba sumamente debilitado y pudo ver como Kagome tenía sólo un fragmento de la perla en sus manos

 

- Kagome!! No sigas haciendo esto!! – intentó decirle una vez más

 

- Lamento decirte que… no te recuerdo – dijo apartandose del lugar mientras que Naraku envuelto en su campo de energía, descendía lentamente

 

- Bien Inu Yasha, esta vez lo dejaremos así, pronto vendremos por los que nos hacen falta – dijo con malicia mientras que Kagome entraba en el campo de Naraku y le entregaba frente a los ojos de todos, el fragmento que le pertenecia a Kouga

 

- Nos veremos después – dijo la miko mientras que Naraku, Kagura y ella desaparecían de la vista de todos

 

Una vez que todo aquello se hubo desvanecido, sólo mantenían una consternación tremenda, jamás se hubiesen imaginado que Kagome de verdad hubiera sido capaz de ayudar al demonio Naraku

 

Mientras que ya en las lejanías, Naraku y Kagome iban envueltos en el mismo campo de energía

 

- Naraku por qué interrumpiste mi batalla? Yo quería luchar sola contra Kouga y sólo conseguimos un fragmento – dijo con reproche

 

- Eso está bien por ahora, luego reclamaremos los demás – dijo descendiendo para entrar en el palacio

 

Una vez ahí dentro, ambos entraron en la misma habitación donde siempre hablaban, o al menos donde Naraku escuchaba hablar a Kagome

 

- Oye Naraku estoy aburrida – dijo poniendose de pie

 

- Hn…. –

 

- Tengamos un combate – dijo con alegría mientras que Naraku la miraba de reojo

 

A decir verdad no sabía por qué había ido a donde ella se encontraba, sintió algo así como lo más cercano a la preocupación, habría sido eso realmente? Ante esa idea sacudió ligeramente la cabeza

 

- Como quieras – dijo finalmente

 

- Bien!! – Kagome lo jaló hacia una habitación bastante espaciosa y llena de diversas armas colgadas en las paredes, él jamás se había percatado de tal lugar

 

- En mi época existe un deporte, se llama esgrima y como aquí no existen los floretes entonces utilizaremos las espadas de verdad – dijo la miko

 

Kagome le dio una espada mientras ella se quedo con la otra, Naraku la miraba fastidiado

 

- Bien – dijo sacándolo de sus pensamientos – Comenzemos!!

 

Kagome se movía rápidamente pero Naraku era mucho más rápido y esquivaba cada uno de sus ataques, no eran lanzados con fuerza ni mucho menos, sólo lo suficiente para señalar, Naraku la miraba un poco… sorprendido? Jamás hubiera sabido que esa chica sería capaz de manejar con tal agilidad un arma como lo era la espada, si bien no había heredado el carácter frío y calculador de Kikyo, sin duda lo había reemplazado con la agilidad para desplazarse

 

- No sabía que pudieras ser tan ágil con una espada – dijo con ironía esquivando una vez más los ataques de la miko

 

- Si pero sólo un poco, además estas esquivando todos mis ataques – reprochó

 

- Y no sólo soy capaz de eso – susurró mientras que en un movimiento rápido había conseguido que la espada saliera volando de las manos de la miko, pero en el acto había quedado a unos cuantos centímetros de su rostro

 

Ambos podían sentir sus respiraciones algo agitadas por el combate, al notar tal cercanía, Kagome se sonrojó ligeramente, realmente jamás se hubiera imaginado estar en tal cercanía y menos con él, no es que le desagradara, porque no era así, es sólo que le resultaba extraño…

 

Naraku por su parte, observaba el rostro de la chica, examinando cada detalle en él, comenzó con su piel, era blanca y con tal sonrosado la hacía ver… bonita? También pudo darse cuenta de que sus facciones además ser agraciadas, eran finas como la seda, sus ojos eran de un color café oscuro pero con la vitalidad que siempre había en ellos la hacía lucir como… un cachorro? Sus ojos pronto se detuvieron en los labios de la joven, eran de un rosa apetecible… no sabía qué demonios pasaba en su interior pero algo le pedía… no, más bien le gritaba que la besara, que sintiera sus labios con los de ella

 

Sin saber cómo, en ese mismo instante soltó su arma, acercando su rostro aún más que terminó por cerrar el espacio que había quedado entre los dos, al sentir que ella no lo apartaba la tomó de la cintura, atrayéndola aún más hacia él

 

Más de pronto, esto se vio interrumpido por la joven de cabellos azabaches, que le miro dulcemente

 

- Te quiero – susurró tiernamente depositando un suave beso en los labios del joven que le miraba entre sorprendido y, por qué no decirlo?, feliz 

 

Por primera vez en toda su miserable existencia se sentía feliz y no por haber cometido una fechoría o por haber realizado uno de sus planes, sino por haber probado los labios de esa chica que, a pesar de que la desprecio al principio, algo hizo que cautivara su corazón y que también, sólo a ella le fuese permitido ver dentro de él

 

Toda esa ola de sensaciones por un suave y tierno beso.

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