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Capítulo IV: Un sueño y una advertencia

 

            La noche era fría y anticipaba que una tormenta se avecinaba, pero en una habitación se dibujaban algunas caras de expectación y sólo una mostraba preocupación y confusión a la vez, estaba sumida en sus pensamientos y su rostro podría apreciarse por las lámparas que iluminaban su habitación. Kagome esperaba en lo más profundo a la portadora del Cristal de las 1 000 Cenizas y que lo que ese demonio había dicho sólo hubiera sido una confusión. Ella sabía que si Akari resultaba ser la portadora, su vida correría peligro a manos de Naraku y sobre todo, Akari cambiaría drásticamente el estilo de llevar su vida y que por más madura que Akari resultará eso no era nada fácil de aceptar. De pronto fue sacada de sus pensamientos por la repentina voz del hanyu que se encontraba parado a su derecha…

 

- Mira niña pon mucha atención a lo que te diremos porque no tenemos mucho tiempo – advirtió Inu Yasha

 

- Inu Yasha no le hables así!!! – exclamó Kagome indignada

 

- Está bien Kagome además creo que tiene razón n.n – dijo Akari sonriente

 

- Bueno Akari como te había dicho, todo esto comenzó un día después de tu visita el día anterior a mi cumpleaños, yo estaba lista para salir a la escuela pero Souta me llamo y me dijo que Buyo se había metido al templo en el que se encuentra un pozo dentro – comenzó a decir Kagome

 

- Te refieres al pozo que se encuentra en el refugio que está frente al árbol sagrado?? – preguntó Akari

 

- Así es, cuando tenía a Buyo en brazos di la espalda al pozo y no sé como pero una mujer cien piés salió de el pozo y me jaló hacia atrás, yo solté a Buyo y cuando me dí cuenta estaba cayendo junto con ella en una especie de travesía y así fue como llegué al Sengoku – se limitó a decir Kagome

 

- Espera un segundo, tú me habías dicho que el Sengoku era un sueño tuyo – dijo Akari sorprendida

 

- Akari tienes que comprender que no podría revelarte ese secreto por más que quisiera

 

- Tienes razón, pero continúa

 

- Pues ahí conocí a Inu Yasha, el estaba dormido porque se encontraba sellado gracias a una flecha que una sacerdotisa llamada kikyo – al oir áquel nombre las orejas de Inu Yasha comenzaron a moverse - le disparó y como necesitaba que me ayudara le quite aquella flecha y destruyó al monstruo pero antes de eso me entere que la  perla de Shikon se encontraba en mi interior pero…

 

- Por una flecha que Kagome lanzó, la perla fue partida en miles de fragmentos u.ú – dijo Inu Yasha terminando la frase de Kagome

 

- Y desde entonces hemos estado reuniendo cada uno de los fragmentos y es por ello que nos hemos topado con varios amigos que se encuentran allá – terminó de decir Kagome

 

- Vaya, ahora me explicó por qué tu abuelo decía que tenías tantas enfermedades y sobre todo de tal gravedad que me sorprendía que no hubieras muerto ya o.o, pero por otro lado que tengo que ver yo en todo esto? – preguntó Akari con interés

 

- Pues al parecer eres la portadora de una especie de poder que esta reunido en un cristal al que todos llaman el Cristal de las 1 000 Cenizas y por lo que Inu Yasha me ha contado es mucho más poderoso que la Perla de Shikon completa – dijo Kagome como si seleccionara las palabras precisas para hacer menor la carga que seguramente Akari sentiría

 

- Es por eso que también debes tener mucho cuidado con un ser llamado Naraku, el desea el poder que posees pero aun no estamos seguros de que tú seas la portadora, es por eso que te llevaremos al Sengoku y sabremos que hacer estando allí – señaló Inu Yasha en un tono más tranquilizador

 

- Ya veo, a ver dejenme ver si entendí, quizás yo sea la portadora de un cristal que es muy poderoso pero me tengo que cuidar de un tal Naraku que planea quitarmelo pero para estar seguros me llevaran al Sengoku – dijo Akari rápidamente

 

- Sí ahora que ya has entendido y que tienes todo listo, Kagome vámonos – dijo Inu Yasha como si trajera mucha prisa

 

- Inu Yasha eso no será posible aun, tenemos que decirles algo a los padres de Akari y ella tiene que recoger ropa y demás cosas de su casa ¬¬ - dijo suspicazmente Kagome

 

- Bueno en cuanto a lo de mis padres ellos salieron de viaje al parecer por un mes así que no es necesario que les avises o algo, mi tía podría decirles que me he quedado contigo y en cuanto a mi equipaje creo que me daría tiempo de ir ahora mismo – dijo Akari

 

- Ya sé, para que sea más fácil Inu Yasha llevala a su casa y recogen lo necesario, nos vemos aquí mismo en 30 minutos pero a lo primero, Akari tú me dijiste que tu madrastra se encontraba en casa

 

- Pues se encontraba pero a esta hora su vuelo ya debió haber salido y dudo mucho que se detuviera sólo porque aun no he llegado a casa – dijo Akari tristemente

 

- Ya veo, entonces encargate de eso Inu Yasha, mientras yo arreglaré los últimos detalles

 

- Sí Kagome ¬¬, niña sube a mi espalda y sujetate fuerte a menos que quieras caer – dijo Inu Yasha con voz fastidiada

 

- A tú espalda? Sólo no me vayas a tirar ¬¬ - dijo Akari desconfiando

 

- Feh!! Con quién crees que hablas?? ¬¬

 

            Akari, aun dudando, subió a la espalda de Inu Yasha y ambos salieron por la ventana de la habitación de Kagome y a través de la densa noche que se presentaba, Inu Yasha siguió las indicaciones de Akari, cuando pudo ver que se acercaban a aquella casa (que más bien para el parecía toda una aldea), saltó ágilmente y se coló por la ventana que Akari le había indicado. Cuando Akari bajó de la espalda de Inu Yasha y prendió las luces, Inu Yasha se sorprendió al ver lo gigantesca que era su habitación y sobre todo le llamaban la atención los diferentes objetos modernos que estaban en ella.

 

- Vaya nunca había visto una habitación tan grande, apuesto a que tu casa es más grande que el palacio de Naraku y tu habitación más grande que la choza de la Anciana Kaede

 

- Quién es Kaede? – preguntó Akari

 

- Es la sacerdotisa de la aldea – dijo Inu Yasha tomando una de las lámparas que se encontraban cerca del buró

 

- Ah ya veo

 

            Repentinamente una pequeña sombra blanca cruzó la habitación rápidamente hasta ponerse a los pies de quien fuera su ama

 

- Rayo!!! Pero qué haces suelto por aquí? Se supone que deberías estar durmiendo – dijo Akari mientras acariciaba al perrito color blanco que se encontraba haciéndose el muertito (esto se lo dedicó a mi perrito n.n)

 

- Se parece mucho a Sesshoumaru O.o, estas segura de que es un perro normal? – preguntó Inu Yasha mientras miraba con detenimiento los ojos y colmillos del can

 

- Claro que es normal pero quién es Sesshoumaru? – preguntó nuevamente Akari

 

- Pues es mi medio hermano – dijo Inu Yasha no dándole importancia al asunto

 

- Tu hermano es un perro? O.o – “que familia tan extraña, ahora me explico las orejas que tiene pero me preguntó si serán reales” – en pensamientos

 

- Pues en su transformación completa de youkai lo es – afirmó Inu Yasha – pero este perro no muerde o lanza veneno verdad?

 

- No claro que no, puedes jugar con el, mientras yo alistaré mi maleta – dijo Akari – Ayyy noo

 

            De pronto un ruido sordo se escucho en toda la habitación, Akari sin querer había dejado caer un pequeño baúl de cristal en el que se podía apreciar un portarretratos con la foto de ella y sus padres. Sin más al recoger la foto y observarla por unos instantes, la mirada de Akari se ensombreció por la tristeza y soledad que sentía. Cuando Inu Yasha se percató de aquella mirada, se sintió un poco mal pues lo que más detestaba era ver a una mujer triste y aun más con esa mirada que tanto le recordaba a alguien pero aun no se había percatado de a quien se le asimilaba el recuerdo

 

- Y ahora qué te pasa? – preguntó tranquilamente Inu Yasha

 

- Nada es sólo que… - de pronto una lagrima se encontraba resbalándose en la mejilla de Akari y esta era seguida por varias más – extrañó la vida que tenía antes con mi madre con mi padre y yo… yo – su voz se oía entrecortada y aunque trataba de no romper en llanto y mantener a flote su orgullo, su dolor de recuerdos era demasiado y sin más comenzó a llorar silenciosamente, su perrito fue junto a ella y se acostó a su lado y aunque trataba de hacer sus gracias no podía hacerla sentir mejor, así que se detuvo a mirar  a Inu Yasha suplicante como pidiéndole que la consolará.

 

Inu Yasha se percataba de lo que acontecía en el interior de esa joven y al sentir la mirada del cachorro clavada en el, sabía que tenía que ayudarle en algo, después de todo la carga que vendría sobre ella sería mucho mayor

 

- No llores más que no ves que llorando no podrás solucionar nada? Deja el pasado atrás, lo que vives es el presente y si no te deshaces de esos recuerdos que atormentan a tu mente jamás podrás con lo que tendrás que pasar a partir de mañana si es que resultas ser la portadora – dijo Inu Yasha sin perder su arrogancia (sólo un poquito más suave n.n)

 

- Sé que tienes razón pero a veces necesito desahogarme y hubiera preferido hacerlo sin tu presencia

 

- Feh!! Me hubieras dicho que te dejara sola y listo ¬¬

 

- Jajajaja ya suponía que me dirías eso, ya veo porque Kagome y tú se llevan tan bien, me parece muy bien lo que sienten el uno por el otro – dicho esto último hizo que Inu Yasha se sonrojará levemente

 

- Pero qué dices?? Entre Kagome y yo no hay nada – intento negar Inu Yasha

 

- No mientas, acaso no llevas una amistad sincera con ella? O de qué pensabas que te hablaba ¬¬ - dijo Akari intentando disimular su sonrisa

 

- Feh!! Piensa lo que quieras – dijo Inu Yasha dándole la espalda a Akari aun sonrojado

 

- Bueno no te enojes, ya tengo todo listo, por cierto Inu Yasha crees que podamos llevar a Rayo a la casa de Kagome? Es que no me gustaría dejarlo aquí solo es el último regalo de mi madre antes de morir además de que es mi mejor amigo u_u’

 

- Esta bien, sube a mi espalda – advirtió Inu Yasha

 

Obedeciendo, Akari subió a la espalda de Inu Yasha junto con Rayo en brazos, Inu Yasha llevaba en sus brazos el equipaje de Akari que a comparación del que Kagome llevaba era mucho más ligero, al cabo de unos cuantos minutos volvieron al Templo Higurashi y esta vez entraron por la puerta principal. Cuando Akari bajo a Rayo, el pobre perrito estaba muy confundido y sobre todo mareado, sin embargo, aun en ese estado decidió seguir a su dueña hacia donde se dirigía (mi perrito es así, es un poquitín faldero aunque no le gusta que lo carguen ¬¬)

 

- Kagome!! Tía!! Ya llegamos ahhh – Akari soltó un grito al escuchar el ruido de un relámpago, aunque no lo quería admitir le daban miedo las noches de tormenta, pero se tranquilizó al ver que Kagome se dirigía hacia ella preocupada

 

- Por qué has gritado? – preguntó Kagome angustiada

 

- Es sólo que… este… pues yo… vi una lagartija eso, si vi una lagartija y sabes que no me gustan los reptiles, sólo fue eso no te preocupes – dijo Akari disimulando

 

- Está bien, ay que lindo perrito, supongo que es Rayo, pero mira cuanto ha crecido

 

- Sí, planeaba decirle a mi tía que si lo podría cuidar, lo que sucede es que me da miedo dejarlo solito en la casa y pues espero que tu mamá acepte – dijo Akari jugueteando con los dedos

 

- No te preocupes yo me haré cargo de el – dijo la Madre de Kagome que se encontraba en la puerta de la sala

 

- Ay muchísimas gracias tía

 

- Por cierto Akari le dije a tu padre que tu te quedarías en esta casa y que no se preocupará que ahora no podrías hablarle porque te encontrabas dormida – dijo sonriente la señora

 

- Sí tía

 

- Feh!! Lo mejor será que nos vayamos ahora – dijo Inu Yasha

 

- Inu Yasha, mi madre y yo hemos estado hablando y creemos que lo mejor sería pasar la noche aquí y mañana temprano nos iríamos, es que mira está a punto de llover y Akari si es muy delicada a diferencia mía, se podría enfermar de gravedad si la llevamos en plena tormenta

 

- Kagome no te preocupes estaré bien, además de todo no soy tan delicada como piensas y esto es mucho más urgente – dijo Akari decidida

 

- No señor, tú te quedarás aquí a descansar y mañana partiremos – dijo Kagome comenzando a enojarse

 

- Está bien… Aaahhhh – Akari había vuelto a gritar puesto que otro relámpago había iluminado el cielo ennegrecido por la noche y por las nubes de tormenta que lo cubrían aun más

 

            Sin mayor preámbulo, la tormenta cayo sobre la ciudad de Tokio y era alumbrada, en ocasiones, por algunos relámpagos y truenos. Kagome había preparado la habitación de huéspedes para Akari mientras que Inu Yasha insistió en dormir en el piso, como lo hacía siempre. Al cabo de algunos minutos el sueño se apodero de todos los habitantes del templo, incluso de Inu Yasha.

 

En su habitación Akari volvía a tener otra de aquellas pesadillas que le robaban el sueño por las noches. Akari de nuevo se encontraba en áquel bosque y era de noche por lo que todo estaba oscuro, pero al mirar hacia el frente, se topo con unos ojos, los mismos ojos dorados que tanto la hacían estremecer

 

Akari (en pensamientos): No, no esta vez no huiré, debo saber quien se esconde tras de esos ojos se decia a sí misma convencida.

 

            Lentamente se fue acercando a ese ser pero se sorprendió mucho al ver que mientras más se acercaba el temor disminuía, pero eso no era nada ante el sentimiento que se apoderaba de ella, aquellos ojos que le habían inspirado temor tiempo atrás, ahora le transmitían protección y aunque seguían siendo fríos e indiferentes, algo había cambiado en ellos, ahora había un brillo especial…..

 

            Mientras que en el Sengoku, un youkai se encontraba recostado y había caído en un profundo sueño pues esta vez, el cansancio se había apoderado de el. Al estar completamente dormido se comenzó a sumergir en un sueño bastante extraño pero sobre todo que parecía tan real, ahí estaba el en un bosque bastante conocido para el. Mientras caminaba por ese bosque y se topo con la figura de una persona, se le quedo viendo fijamente, intentando percibir la raza a la que pertenecía pero cuando esta silueta comenzó a mirarlo fijamente con sus ojos verde intenso, Sesshoumaru sintió una especie de sensación que le recorrió el cuerpo y sin saber qué era exactamente eso que lo estaba observando sintió la necesidad de observar aquellos ojos durante un rato más, así se quedaron ambos, mirándose fijamente, más sin embargo la silueta de aquel ser se movía y lentamente se acercaba más a el, hasta que pudo distinguir que se trataba de una chica.

           

            Sin saber lo que hacía, Sesshoumaru se alejaba un poco más para que aquella chica no lo pudiera ver, en el aun reinaba la pregunta de si aquella chica era una humana o un youkai pues no desprendía aroma alguno de raza pero le inspiraba a Sesshoumaru cierta tranquilidad y sobre todo una especie de sentimiento que le recorría las venas…

 

Así se mantuvieron ambos largo rato, limitándose a observarse sin ver el verdadero rostro del ser al que miraban. Sabían que si era cosa del destino, se encontrarían pronto y así podrían despejar sus dudas; sin embargo, Akari fue sacada de aquel extraño sueño y fue llevada a otra escena en la cual podía ver como un resplandor rojo centelleaba como si fuera fuego y emitía pequeñas luces blancas y rosadas, de pronto comenzó a sentir un dolor muy fuerte en el corazón, era como si algo ocurriese dentro de el y de pronto una voz retumbó en sus oídos…

 

- Ahora que has visto tu nexo con el pasado y el futuro, la fusion está completa, pero hasta que logres aclarar tu corazón será cuando te conviertas en la nueva dueña del poder divino, mientras tanto se te cederán otros poderes, de ti depende averiguar tu nexo con el futuro y descubrir el dueño de tu nexo con el pasado – dijo una voz imponente, de esas que atemorizan a cualquiera con tan solo oirlas

 

- No entiendo de qué hablas? Dime cómo es que yo soy la portadora, es decir, por qué? Y de qué fusión me hablas? – preguntó Akari perdiendo la paciencia

 

- La fusión de las esencias de Shikon han estado siempre en tu interior es sólo que no te has percatado de aquello, además el fragmento que se introdujo en tu interior hace algunos meses ayudo a que estas esencias despertaran

 

- Pero aún no me has dicho por qué fui elegida como portadora, no es que me moleste pero quiero saber por qué – dijo Akari ansiosa

 

- Pequeña, a su debido tiempo lo comprenderás, además aun tienes que aprender a ser paciente, por ahora será mejor que despiertes, ya ha amanecido pero quiero que sepas que desde ahora tendrás nuevos amigos que te ayudarán así que deja el orgullo y permitete ser ayudada, nos veremos muy pronto – dijo la voz alejandose, dejando el eco de sus últimas palabras

 

            Mientras fue abriendo poco a poco sus ojos esmeralda hasta toparse con el rayo de luz que iluminaba su habitación con algunas brisas del fresco amanecer. Al parecer se había levantado muy temprano, se dirigió al cuarto de baño y para renovarse e ir con vida al Sengoku se bañó, treinta minutos después salió y fue de nuevo hacia su habitación. Comenzó a cambiarse, para ir al Sengoku sabía que tendría que correr o pasar por muchas colinas y en ese tipo de aventuras era mejor llevar pantalón con el cual sería mucho más cómodo. Se puso una blusa de manga larga ligera color blanca, su pantalón era de mezclilla en un azul muy fuerte y también probó suerte poniendose unos tennis deportivos. Lentamente se dirigió a la cocina.

 

- Vaya te levantaste más rápido que todos los demás n.n, incluso Inu Yasha sigue dormido – dijo amablemente la señora

 

- Ahh, bueno me desperté temprano por un extraño sueño que tuve pero nada de importancia – dijo Akari al ver que el rostro amable de su tía se tornaba en preocupación

 

- Y qué fue lo que soñaste?

 

- Pues soñé con alguien, alguien a quien no conozco pero que sin embargo es como si algo me uniera a el aunque jamás lo he visto

 

- Dicen que los sueños pueden traerte a las personas que significaran mucho en tu vida

 

- Pues tal vez sea cierto aunque no lo sé con certeza

 

- Akari sé que aunque no soy tu madre pero es mi deber decirte que te cuides mucho, la verdad es que mi hermana era igual a ti cuando tenía tu edad, tus ojos son iguales a los de ella así que cuídate y no te arriesgues pero sabes que Kagome estará ahí así que no dudes en pedirle su ayuda – dijo la señora abrazando fuertemente a Akari

 

- Tía no hace falta que me lo diga, no tenga preocupación además para mí es mucho mejor que sea usted quien me diga estas palabras y no sabe que gusto siento al oir que me parezco a mi madre

 

- No sólo te pareces fisicamente, ella era tan inteligente y valiente como tú, siempre le gustaba andar en la aventura y cuidaba mucho de mí así que ya es hora de que le devuelva el favor y además de todo que no es molestia decírtelo

 

 - Si

 

            Mientras ellas 2 desayunaban tranquilamente, varias siluetas atravesaron la puerta, de ellas, cada uno tomó asiento y comenzaron a desayunar, Akari terminó muy rápido de desayunar y se dirigió hacia el árbol Sagrado junto con Rayo

 

- Amigo sé que me echarás de menos pero es mejor que te quedes aquí, además te prometo regresar junto con Kagome, pienso que es mejor que vaya además el sueño de anoche me advirtió que debía averiguar algo pero no sé cómo hacerlo

 

            Como si el pequeño perro entendiera, se limitó a mirarla fijamente, se acostó y se dio la vuelta para que le hiciera cosquillas. Akari respondió con una sonrisa y jugó con él hasta que Kagome le advirtió que ya era tiempo de irse.

 

- Bueno Akari, antes que nada una manera de saber si tienes un fragmento de la perla contigo es que atravieses ese pozo, si es que lo atraviesas y te encuentras sola, espéranos ahí mismo, entendido? – indicó Kagome

 

- Sí, como tú digas Kagome

 

            Mientras Akari se lanzaba al pozo, sus pensamientos comenzaron a divagar por su mente, qué habría querido decir aquel ser cuando le dijo que la fusión ya estaba completa, como era que tenía las esencias de Shikon en su interior y además de todo desde cuando fue que un fragmento de la perla estaba en su interior. Como iba pensando en aquello no se percató de que había “cruzado” el pozo y se encontraba sola sin nadie observándola afuera, ella se quedó ahí y unos minutos después, Kagome e Inu Yasha llegaron con ella

 

- Ya veo, pudiste cruzar el pozo eso significaría que si llevas un fragmento de la perla, pero mejor vamos a la aldea, quiero que conozcas a los demás y ahí platicaremos al respecto – dijo Kagome convencida

 

- Sí Kagome

 

- Inu Yasha ayudanos a sacar todo este equipaje

 

- Ya voy ¬¬

 

            Minutos después, en el horizonte ya se podía observar la aldea y ya no estaba muy lejos, Kagome y Akari habían llevado sus bicicletas pues Kagome le había dicho que era bueno que la llevara porque las caminatas eran largas.

 

Mientras recorrían el extenso bosque encantado, Akari comenzó a recordar el sueño que había tenido y también recordó que ese bosque era el mismo que había visto en sueños. Por su mente comenzaron a brotar diversas emociones, eran sensaciones mezcladas de confusión, temor y sobre todo curiosidad por saber a quien pertenecía aquella mirada que la mayoría de las noches soñaba. Fue sacada de esos pensamientos por la voz de Kagome que le decía que ya habían llegado a la aldea, cuando fijó su vista al frente pudo ver un montón de chozas antiguas, aldeanos trabajando en el campo y las aldeanas recogiendo los frutos. Los niños jugando de aquí para allá, mientras se dirigían hacia la choza de la anciana Kaede, Akari se detuvo a contemplar la mañana, era verdad lo que Kagome le había dicho, los paisajes eran mejores en aquel lugar. Cuando entraron a la choza de la anciana, todos los presentes estaban sorprendidos por la repentina aparición de ellos.

 

- Muchachos no los esperábamos tan pronto!!! – dijo Shippo subiendo al hombro de Kagome

 

- Que bien que están de regreso pero pudieron traer al portador? – dijo Sango

 

- Es verdad, consiguieron traerlo? – dijo Miroku con un tono serio

 

- Pues no estamos seguros de si sea el portador y queríamos consultárselo a la Anciana Kaede, chicos les presentó a mi prima Akari, la posible portadora del Cristal

 

- Hola a todos!!

 

- Que linda jovencita, aunque no se parece en nada a ti Kagome – dijo Sango

 

- Eso no es de importancia Sango, se ve que la belleza es de familia, buenos días señorita, mi nombre es Miroku y soy un joven monje que guía a las personas por el camino del bien – dijo Miroku tomando de las manos a Akari – no le gustaría tener un hijo con…. – plafff, el sonido de una cachetada en su mejilla no lo dejo terminar la frase

 

- Monje lividinoso ya va a empezar con sus insinuaciones ¬¬ - exclamó Sango indignada

 

- Monje Miroku le pido por favor que no intente propasarse con Akari ella es una niña de 14 años apenas y creo que usted está demasiado grande para ella ¬¬ - dijo Kagome

 

- Mis estimadas señoritas para el amor no hay edad – dijo el Monje de lo más tranquilamente posible

 

- Una pregunta, cuándo he dicho que lo amo? – preguntó inocentemente Akari

 

- n.n’ --- > T.T, Señorita acaso no siente algo más por este servidor suyo? – preguntó el houshi

 

- Pues no, apenas te conozco además no creo que seas de confiar ¬¬’

 

- Feh! Dejense de charlas y dime Miroku dónde está la anciana?

 

- Aquí estoy Inu Yasha, de verdad no esperaba que llegaran tan pronto, y quien es esta encantadora jovencita? – preguntó la Anciana con interés

 

- Pues ella es mi prima anciana Kaede, su nombre es Akari y por lo que hemos visto y escuchado, podría ser la posible portadora del Cristal, pero venimos a discutir esta situación

 

- Anciana tú me dijiste que la portadora tenía que fusionar el Cristal con el fragmento de Shikon – dijo Inu Yasha

 

- Inu Yasha que no recuerdas lo que Naraku nos dijo? El Cristal ya estaba fusionado con las esencias de la perla, pero el fragmento se incrustó en el Cristal cuando Kagome partió a la perla – dijo la Anciana tranquilamente

 

- Pero eso es imposible, yo no detecto ningún fragmento de la perla en ella

 

- Entonces caben dos posibilidades, o ella no es la portadora o la fusion de las esencias y el fragmento de shikon con la perla no es cómo lo imaginamos

 

- Perdón por interrumpir pero tengo algo muy importante que decirles, anoche tuve un sueño en el cual una voz me dijo que desde siempre yo ya poseía las esencias de Shikon en mi interior y que el fragmento ya estaba fusionado dentro de mí pero no sé cómo sucedió, yo jamás he visto un fragmento como el que me mostraste Kagome

 

- Bueno eso quiere decir que quizás la señorita Akari si sea la portadora aunque aún no comprendo lo que sucedió con el fragmento… - dijo el houshi reflexionando

 

¿?: Vaya vaya Inu Yasha, lograste encontrar muy rápido a la portadora del Cristal, puedo sentir claramente el poder del fragmento y el Cristal fusionados

 

- Naraku!!! Maldito cómo sabes que ella es la portadora, Kagome no detecta ningún fragmento en ella, Feh! Lamento informarte que quizás ella no sea la portadora – dijo Inu Yasha sarcásticamente

 

- Tonto, esa humana no puede sentir ningun fragmento de Shikon en esta joven porque además de que el Cristal no se ha dignado a salir, la fusión que se realizó no fue corpórea, sino espiritual, o no es así pequeña? Apuesto a que hace unos meses claramente pudiste sentir como una sensación recorría tu corazón – dijo Naraku triunfante

 

- Te refieres a que eso que sentí en realidad fue la realización de la fusión? – preguntó Akari

 

- Jajaja me alegra que lo comprendas, ahora vendré por lo que es mío, desde ahora metete en la cabeza que el Cristal, el fragmento y tu vida me pertenecen a partir de ahora!!!

 

- Maldito!!! Primero pasarás por encima mío – dijo Inu Yasha levantando a Colmillo de Acero

 

- Jajaja será un placer Inu Yasha – dijo Naraku burlonamente

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